No hay humor en el amor

¿Tu vida amorosa se ha parecido alguna vez a una comedia romántica hollywoodense? ¿Te la jugaste por esa “persona especial” y atravesaste compromisos, distancias, divertidos personajes secundarios y suegras intrigantes, hasta tomarla entre tus brazos? Si tu respuesta a ambas preguntas fue un rotundo sí, lee lo que sigue

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“patrañas”

Por J.C. Ramírez Figueroa para revista MIRA VTR, febrero 2005. 


Reconozcámoslo de una buena vez.
 Aprendimos más del amor y de las relaciones de pareja viendo películas que mirando a nuestros padres o compañeros. La adrenalina, el dolor de estómago, el desafío de decir lo que sientes (o demostrarlo) respiraban en el celuloide, no en tu ciudad. Estaba en el mismo John Cusack buscando los datos de la chica de su vida en un libro de García Marquez en “Señales de Amor”. Estaba en Harry amándose y odiándose, perdiéndose y encontrándose con Sally. Estaba en Adam Sandler subiendo al avión con su guitarra y una canción compuesta a Drew Barrymore en “La mejor de mis bodas”. Estaba en Tom Hanks mandándose coquetos mails con Meg Ryan (ahora sería por MSN en todo caso). Y nos creímos el cuento. El non plus ultra de la felicidad estaba en el beso al final de la cinta. Sólo cuando tratábamos de vivir nuestra propia comedia romántica, provinciana y modesta en aspiraciones, nos dábamos cuenta de la estafa.

Si quieres acceder al texto completo, por favor escribirme a jcramirezfigueroa [arroba] gmail.com

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