Odisea en el Patio 2005 (11 de febrero 2005, Zona de Contacto, Wikén)

CITY TOUR
La vida más allá del MSN.

ODISEA EN EL PATIO 2005: El tipo con polera de Blink 182 me comenta lo rica que está la mina de peto rosado que baila sola, justo antes de desplomarse entre botellas vacías, el dueño de casa insiste en que prepara los mejores asados del mundo mientras se le quema la carne, y un amigo trata de contarme el último chiste sobre Zamorano y su esposa. Ufff, otro carrete más. Cuando decido salir de ahí escucho a alguien hablar de pulsares, supernovas y constelaciones, ante un público que en lugar de perderse en el pachangueo, sigue en el living preguntándole cosas. Y él, hiperkinético, no para de rayar la papa con las estrellas. Metido en la conversa lo supe: se llama París Bustos (25, en la foto) y tiene un observatorio astronómico en el patio de su casa.

Al día siguiente me bajé de la micro en una villa igual a todas las villas de Chile, pero cuyas calles tienen nombres como Antares o Alfa Centauro. Entre perros ladrando, hits de Christell y olor a pan amasado, divisé la cúpula del Centro Astronómico Elke. “¿Quién puede tomar once, ver las noticias y salir a fotografiar galaxias después?”, me dijo París antes de entrar al primer nivel de su observatorio: un gran cilindro donde hay una colección de libros, fotos, capturas de galaxias y pósters de La Semana del Cielo, el evento que París organiza en su casa cada año y que incluye charlas de profes invitados, expos, observación y fiesta de cierre. Ahí, tanto los niños mateos como los pelusones de la villa, se vuelven locos. Entonces París en vez de darles una clase, los lleva directo a la cúpula. Los papás también se amontonan, esperando turno mientras toman café o comen el queque que alguna vecina buena onda llevó.

Si París se llama así es en honor a un observatorio de esa ciudad. Y si las calles de su villa tienen nombres celestiales es porque la gente de Penco quizo homenajear de esa forma a su padre fallecido, Arnoldo Bustos, un profesor de astromía de la Universidad de Concepción que partió con este delirio. París lo continúa porque ama las estrellas, pero por sobre todo por el recuerdo de su padre, me cuenta subiendo por la angosta escalera de su observatorio. De repente me pide que lo ayude a abrir el techo de la cúpula en dirección a la luna, punto de partida del tour espacial de esa noche.

París tiene la cabeza repleta de proyectos: se titulará de ingeniero electrónico, obtendrá una beca para estudiar en Europa y será de una vez por todas reconocido en la comunidad científica criolla. Tendrá un show de televisión donde aparecerá con delantal y lentes gruesos, compitiendo con el rey del rating de turno. Escribirá un libro y comprará un terreno para ampliar Elke.

“Como es posible que no te des cuenta que estás parado sobre una pelota, casi a la deriva”, me dijo una vez. Tiene razón, pienso. Ahora él debe estar viendo televisión y esperando que el sol caiga definitivamente, para pasar otra noche más en el patio de su casa mirando las estrellas.

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centro astronómico elke

Alfa Centauro 13, Villa Los Radales, Penco. Para visitas guiadas y charlas llamar a París Bustos al (41) 45 84 37.

(11 de febrero, 2005. Zona de Contacto,)

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