Guille Milkyway/La Casa Azul: Pop para Asumirse

La sensación pop del año. La banda sonora de una inmensa minoría. Una “grupo” que nos hace reconocer con orgullo lo ñoño que somos. Exclusiva con Guille Milkyway para Mira El Péndulo

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Por J.C. Ramírez Figueroa (marzo 2005, Mira El Péndulo)

Para llegar a La Casa Azul todo lo que necesitas son amigos para los que los audífonos, el pop y su colección de discos son una declaración de principios. Si – como nosotros – no resides en España (y por ende, perdiste la posibilidad de disfrutar tamaña cantidad de directos, festivales y sellos indie) súmale una conexión a internet más el imprescindible programa p2p soulseek. Tarde o temprano te encontrarás con la sensación pop del año: el disco “Tan Simple Como El Amor”. Aunque en rigor fue editado a fines del 2003, lo notable es que a velocidad crucero, logró que una inmensa minoría convirtiera esta colección de canciones sobre el amor, galletas, nostalgia ñoña, verano y tocadiscos en la banda sonora de estos meses. Y obviamente teclearas en su wishlist las producciones anteriores: “El Sonido Efervecente de La Casa Azul” (2000), los eps y , de paso, los demos de Guille Milkyway, el responsable de todo esto.

Desde la esplendora inocencia de “Hoy me has dicho hola por primera vez” (donde el chico se lamenta no poder invitarla a un café, a hablar de discos o ir al cine, porque ella aún no se fija en su existencia) hasta la melancólica-pero-en-plan-dance “Chicle Cosmos” (recordándonos que el tiempo pasado está hecho de cosas que ya ni existen y de paso formando parte de “El Asombroso Mundo de Borjamari y Pocholo”, protagonizada por Santiago Segura); desde los descargos contra los tipos que siempre parecen más atractivos que uno ante los ojos de ella (”Superguay”) hasta la búsqueda de la plenitud existencial pop (”Cerca de Shibuya”; desde la reflexión sobre la música que todos nos hemos hecho (”Sin Canciones”) hasta el retrato de esa chica inalcazable pero que de una vez por todas podría quedarse para siempre con nosotros (”En noches como la de hoy”), la obra de Milkyway por momentos debería ser materia obligatoria en el colegio. Precisamente para asumir con orgullo lo que somos, lo que pensamos todo el tiempo.

“Vaya!. Eso es fantástico. Internet es es muy importante. Todo llega a todas partes. Hasta lo más nimio”, dice, vía e-mail. Advertido, por las escasas entrevistas que circulan en la red, de su melomanía y cierto aroma a seriedad que constrasta con la vocación chispeante de sus temas, había que ir al grano.

Pienso que los discos de La Casa Azul contienen música para asumirse. Asumir, por ejemplo, que uno continúa siendo adolescente, nerd, tímido, fan de Woody Allen . . . Letras que no se dan con facilidad acá.

-”100% de acuerdo. Yo creo que la gente se identifica con eso porque hay una parte del público que está harto de letras y superstars aspiracionales. Ha llegado un punto en que uno se cansa de aspirar a ser algo imposible, simplemente uno pasa a aspirar a ser uno mismo. Para mí, esta es una fuente inagotable de inspiración. El orgullo del débil.

 

-¿Cual es tu método de composición? ¿Cómo te das cuenta en el estudio que a la canción no hay que agregarle nada más?

-”El proceso de creación de una canción es como el proceso de creación decualquier cosa. Existe un cierto momento mágico y chispeante en el que las cosas fluyen de forma muy espontánea y natural. Aún así, en mi caso, tiendo a forzar mucho este proceso para que culmine en un estribillo inmediato y pegadizo y en un sonido cercano y cálido porque es el aspecto estético de la música que me resulta más preferido. En cuanto a los arreglos, no tengo medida y tiendo a ser excesivo en todos los sentidos”.

-Sospecho que hay demasiada gente que no entiende el pop. Que para ellos es mucho más profundo una crítica social que una declaración de amor-desamor. ¿Te haces cargo de eso? ¿Te aburre justificar a La Casa Azul? ¿O es allgo que no te importa?

-”Considero que el pop no tiene nada que ver con la profundidad del mensaje. El pop, en esencia, es un lenguaje inmediato, pero puede tener contenido social profundo exactamente igual que cualquier otra expresión artística. Un ejemplo clarísimo: The Housemartins. Otro asunto es considerar que el amor es un tema más superficial que otro. Tengo muy claro que es algo muy infravalorado por la crítica y la pseudo-crítica cuando se expresa públicamente. Por eso considero que todavía estamos muy atrasados en ese aspecto, el amor sigue siendo pareciendo algo banal y ñoño, cuando en realidad es tremendamente profundo, origen de muchas tragedias cotidianas y pilar de muchas decisiones trascendentales para el mundo. En cualquier caso, el pop es perfectamente complementario con el mensaje politizado o la crítica social, y a su vez, estos mensajes son perfectamente complementarios con el amor”.

Milkyway es un tipo informado, lo que lo hace defender su trabajo con una desacostumbrada seguridad. En realidad no se defiende, simplemente saca a relucir capítulos notables del pop. Como aquella vez en que señaló que decir “Tú me gustas” no tenía por qué ser algo superficial y que nadie en su tiempo acusó a The Ronettes de decir todo el tiempo “Be my baby”. Al contrario, ellas pasaron a la historia. El compositor reconoce en el sonido de “Tan simple como el amor” las influencias de la música disco mid-seventies, un poco de psych pop californiano de finales de los 60, pop español vocal de finales de la misma década, ye ye, toques de folk pop. “No sé. Mi vida es la música y escucho muchas cosas, muy variadas”, dice.

-Ya sabemos que la imagen de La Casa Azul son cinco tipos demasiado felices: David, Sergio, Clara, Virgnia y Óscar (el que “canta”) . Como escapando de una historieta sesentera y perpetuados en las portadas de los discos, en el video de “Superguay” y en las grabaciones de “Como un fan” ( esperamos que se estrene pronto). ¿Pero como son los shows en vivo?

-”Pues, en general, y hablando sin tapujos, son shows malos”, asegura. “El grupo no está. Aparece Guille Milkyway y de vez en cuando 2 chicas haciendo coreografías y coros. Aunque hay momentos más cercanos, en los que desnudo las canciones y me hago acompañar sólo de un piano, el show en sí, a nivel musical, no resulta demasiado ambicioso. Lo que yo destacaría del directo de La Casa Azul es el público. la gente tiende a ser muy desinhibida, y canta mucho. yeso es lo que hace que el directo acabe resultando emocionante. Todo el mundo está allí para corear todas y cada una de las canciones. El público de La Casa Azul se identifica mucho con las canciones y eso, a mi, me hace tremendamente feliz”

Guille espera lanzar un ep de tres o cuatro canciones cuanto antes y es seguro el sucesor de “Tan Simple como el amor para el próximo año”. Confiesa que a pesar de lo que hemos hablado “el pop no da para comer” y aunque sería muy guay visitar nuestros países, es complicado. Una pena.

-¿Para qué sirve el pop?

-”Creo que la única función clara es el entretenimiento popular, en general, como cualquier otra expresión artística. Y a partir de esta, cualquier otra, la ayuda para la aceptación de uno mismo, el mensaje social, la política… en mi caso, me resulta muy importante comunicar optimismo ante la desgracia. Siento que yo soy el primero que me tengo que emocionar con una canción mía. Yo la utilizo de terapia para combatir mis inseguridades y alimentar mi autoestima. Si sirve para los demás, es un éxito.

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