The Police, ¿los padres del pop latino?

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EL REGRESO STING, SUMMERS Y COPELAND:
EL LEGADO DE THE POLICE

Fueron los menos citados de su generación y los tacharon de “infiltrados” en la escena punk londinense. The Police no sólo hizo pop el punk, sino también “inventó” el rock latino. Vuelven el 5.

J.C. Ramírez Figueroa, (2 de diciembre 2007, Artes y Letras)

Dicen que Sting no compra discos. “¿Para qué escuchar otras canciones si tengo las mías?” afirmó, según la leyenda, tras grabar junto a The Police “Sinchronicity” (1983), disolverlos y lanzarse al estrellato solista. También se rumorea sobre su carácter insoportablemente egocéntrico, los insultos a fans, sus peleas con policías y esa obsesión ventilada en entrevistas por el sexo tántrico. Lo único claro con el “Aguijón” es que apenas unos años antes encarnaba a un jovencito estilo mod que engullía anfetaminas, corría en vespa y golpeaba rockers por la ciudad de Brighton en la rara película “Quadrophenia” (1979).

En aquella cinta -producida por The Who y que documentaba el “no future” y la mezcla con los inmigrantes jamaiquinos de la joven clase obrera británica en 1964-, Sting (que firma sus contratos como Gordon Matthew Sumner) era apenas actor de reparto. Pero resulta imposible olvidar su cínica sonrisa cuando Jimmy Cooper, el malogrado protagonista, descubre que no era tan rebelde ni “mod” como parecía, porque trabajaba de empleado en un hotel, atendiendo a los mismos viejos que presumían odiar.

Su banda ya había debutado con “Outlandos D`amour” (1978) y el single “Roxanne” empezaba a sonar en las radios. Este afiebrado grito de amor hacia una prostituta para que “dejara de encender la luz roja” fue un discreto hit. Sonaba demasiado extraño comparado con el “Ever Fallen in Love Again” de los Buzzcocks (en el under) o el “Stayin’ Alive” de los Bee Gees (a nivel masivo). ¿Reggae a lo Bob Marley pero acelerado? ¿Baterías sonando más fuerte que las guitarras? ¿Armonías jazzeras pero punk? Sospechoso.

Y en los shows, Sting generalmente era desenmascarado por los sujetos de pelos parados y alfileres de gancho que acusaban a The Police de ser unos “infiltrados” en la escena punk de Londres. Y es verdad: se tiñeron de rubio para un spot, no vivían de okupas y estaban bastante mayorcitos (Andy Summers, el guitarrista, tenia 35 y fue quien esperó en el aeropuerto a Hendrix en 1966, cuando éste decidió probar suerte en la isla).

Pero el músico sacude el bajo, escucha los abucheos y los mira exactamente como en la película. En un par de meses se olvidaría de los tugurios y los viajes en clase turista. Quería ser estrellas de rock y ésta era la última oportunidad.

No wave

The Police fueron los menos queridos y citados de su generación. Antes de su reunión su marca equivalía a “rancio” y “adulto joven”. Para la nueva generación de bandas, que comenzó hace unos cinco años con The Strokes, White Stripes y el revisionismo ochentero, era más conveniente fotocopiar a Talking Heads, Joy Division o Blondie que a la banda de Swing. Y ojo, que The Police ya usaba los códigos del post-punk en 1978, cuando la efervescencia de los Sex Pistols ya era una caricatura en sí misma.

Este movimiento -cuyo símil en USA sería la “new wave”- fue un intento de “modernizar” el agotado rock and roll, dominado por las “aburridas bandas de rock progresivo y de estadios”, como criticaban los Ramones. Sin embargo, como sostiene el periodista inglés Simon Reynolds: “La apertura y la riqueza de posibilidades habían degenerado en una fórmula comercial. O peor: había terminado convirtiéndose en una inyección rejuvenecedora en el brazo de la industria musical establecida que los punks habían tenido la esperanza de derrocar”.

Después de todo, los Sex Pistols y demases actualizaban en velocidad y distorsión a ese rock a lo Chuck Berry, agregándole en las letras realismo sucio y algo de política, como reacción al barroquismo de bandas como Genesis, Led Zeppelin o Pink Floyd. El post-punk, en cambio, inspirado en el ruidismo de Velvet Underground, los estribillos glam de David Bowie, el arte modernista y la escuela electrónica alemana, desarrolló una insólita forma de hacer canciones. Se mezcló el dub jamaicano con el ritmo eurodisco, las guitarras hacían efectos de percusión, el ritmo era funk y con sintetizadores de última generación.

Y aparecen los astutos The Police capitalizando todo lo anterior, y volviéndolo rentablemente pop. A escala planetaria.

Sin embargo, es rarísimo encontrar bandas “onderas” que lo reconozcan. Algo malo habrá hecho The Police, que es tan raro rastrear su legado hoy. Sólo Beck, el telonero deluxe del evento (ver recuadro,) quien declaró su admiración por el trío. Lo sorprendente es que el mayor -y tal vez único- foco de influencia policíaca está en Latinoamérica.

Sudamerican rockers

The Police fue una de las primeras bandas de clase mundial en bajar a Sudamérica. El amor fue a primera vista. Y desde Soda Stereo (que anunciaron su reunión en las mismas fechas) hasta Los Prisioneros (aunque lo hayan negado), todo el “rock latino” acusó recibo de su onda expansiva. Primero, el sonido bailable y sumergido en el reggae jamaicano. Segundo, por la redefinición de las posibilidades de power trío, donde en lugar del recurrente rock duro, cada músico dibujaba con su instrumento una figura que al entrelazarse pum!, formaban una canción. Y tercero, la actitud reflejada en esas letras, con sus mensajes en botellas, fantasías suicidas o reflexiones sobre la materia y el espíritu. Cada tic de la banda, incluyendo sus extensas improvisaciones dub en los shows, la producción de los discos, la batería en primer plano, la voz o el eco, fue tomada por nuestro rock/pop de la era ochentera

A juzgar por las fotos de “I`ll Be Watching You”, el reciente libro de Andy Summers que relata en sus propias palabras cómo ser un Police, sólo había una cosa más excitante que hacer posar a las fans desnudas al lado de las guitarras: tocar en países en conflicto.

Y ahí están las historias de las patadas a los policías en Buenos Aires o los insultos al público en Viña del Mar. Revisando los míticos shows del 19 y 20 de febrero podemos ver a una banda en plena forma -presentaban “Ghost In The Machine”- y el divismo de Sting, improvisando vocalmente en medio de las canciones. Y la misma cara ganadora de Ace Face en una entrevista para TVN que se desvaneció al contemplar en Santiago a una mujer bailando cueca sin nadie. Años después compuso “They Dance Alone”.

Los infiltrados más rentables del rock and roll, regresarán al país, orgullosos de esas noches sudamericanas en las que se fundó el rock latino.

Claves para entender a la banda

Operación retorno. Su primer show en Vancouver, Canadá, fue “triunfal” según los medios. El baterista Stuart Copeland tituló en el foro de su página web “Nuestro primer desastroso recital”, señalando, con pasión de músico, cada error de tempo y de ejecución de su banda. También dijo que Sting era un “afeminado petulante en lugar de dios del rock, como debería ser”. Lo último que se supo fueron sus declaraciones a Wikén, donde reconoció que Cristina Kirchner estaba mas “buena” que Bachelet.

“Can’t Stand Losing You” (single, 1978). The Police escribieron estupendas canciones heartbreakers, como esta que narra la desesperación de un chico al darse cuenta de que su novia no quiere nada con él. Llamadas telefónicas, palizas del hermano mayor, “no te quiero”, lo hacen tomar una decisión radical. La tapa del single era un ahorcado. Polémica asegurada.

Reggae Blanco. La banda fue capaz de vampirizar más eficazmente que sus colegas The Clash la herencia reggae que vivía Inglaterra, primero en los barrios jamaicanos y luego con el éxito mundial de Bob Marley and The Wailers. La guitarra sincopada y los extensos pasajes dedicados a la improvisación vocal son confirmados en el explícito título de su segundo disco: “Regata de Blanc”, reggae pálido.

“Tráeme la noche” (1998). “Siempre que venía a la Argentina escuchaba hablar de Soda Stereo, y sabía que Cerati era un músico importante. Así que cuando él dijo que estaba de acuerdo en hacer una versión de “Bring On The Night”, pensamos que quizás Andy Summers pudiera estar interesado”, explica el hermano de Stuart y manager de The Police, Miles Copeland. La canción se transformaría en el single de “Outlandos D`Americas”, el tributo latino a The Police.

“I’ll be watching you” (2007). Álbum de fotos publicado por Taschen, con los recuerdos de gira de Andy Summers. Rica en confesiones del tipo: “Una banda en la carretera es como una chusma de niños a los que atienden fieles gnomos cansados. Todo se hace en un mar de bromas escabrosas y sonrojantes comentarios sobre los fallos de los demás. No puedo recordar la última vez que afiné personalmente mis guitarras”.

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