El ABC del tango

Acaba de lanzarse “Tango, una guía definitiva” (Ediciones B), un esclarecedor recorrido por los personajes, historias y claves de esta música porteña. A continuación, inspirado en los puntos más destacados del libro, presentamos un diccionario panorámico del “pensamiento triste que se baila”, como lo definió Enrique Santos Discépolo.

Por J.C. Ramírez Figueroa (24 de agosto 2008, Artes y Letras).

Academia Nacional del Tango:

Situada en la Porteña calle Talcahuano, esta institución que reune tanto a músicos, investigadores y apasionados del tango fue fundada en 1990. “Con los mismos derechos que el resto de las Academias Nacionales (Letras, Medicina, Ciencias, Bellas Artes, Educación, Geografía e Historia, entre otras,)”, se señala. Sus fines son investigativos, educativos y de difusión. Realiza publicaciones periódicas como “¡Viva el Tango!, La preside, el poeta y ensayista Horacio Ferrer.

“Adios Nonino”: Célebre pieza instrumental de Astor Piazzolla. Fue compuesta durante una estadía en Nueva York el año 1959. Es un homenaje a su padre, Vicente que había fallecido cinco años antes. El título alude a su sobrenombre.

Aín, Casimiro (1882-1940): Bailarín apodado “El vasco”. Bailó ante el Papa Pio X, “para que el pontífice pudiese juzgar el carácter inocente de la danza (cuestionada hasta entonces por algunos prelados como el arzobispo de París, quien la había criticado duramente debido a sus connotaciones sexuales)”, señala Horacio Salas. Las fechas y versiones son inciertas.

Bacán: Palabra del lunfardo que, supuestamente, viene del “baccan” genovés, que alude al patrón, padre o jefe de familia.

Bailes del internado: Entre 1914 y 1924, durante el mes de septiembre, los alumnos practicantes de medicina de hospitales organizaban estos eventos. “Hubo casos en que a los cadáveres les cortaban las manos y luego, disfrazándose con sábanas en forma de fantasmas, ataban esas manos yertas, heladas y se las pasaban por la cara a las mujeres, con el efecto que es de suponer”, relata Francisco Canaro en sus memorias. En la primera version de estos bailes, estrenó “El internado”.

Bandoneón: Fue inventada por Heinrich Band en 1835, inicialmente con cuatro botones para cada mano. Su función era netamente religiosa, para las ceremonias realizadas fuera de los templos. Con el tempo se incorporó en los conjuntos tangueros de prostíbulos. Su nombre viene de “Band Union”, es decir, del creador y la cooperativa que comercializó el instrumento. Se convirtió en instrumento central del tango.

Barrio: “Con la aparición del tango canción, hubo tangos para todos los barrios”, señala Salas. Y luego cita a Homero Manzi en su extraordinario “Barrio de tango”: “Un pedazo de barrio allá en Pompeya/ durmiéndose al costado del terraplén/ Un farol balanceando en la barrera/ y el misterio del adiós que siembra el tren”. El Barrio es el microterruño ciudadano, fundamental en la genética tanguera.

Buenos Aires: Fundada en 1536, desde fines del siglo XIX recibió a inmigrantes italianos, polacos, franceses, alemanes y españoles, que conformaron una sensibilidad melancólica, básica en el tango. Se dice que la ciudad, es la proyección mitificada de los lugares más queridos por los recien llegados.

Café: Sitio de reunión y tradición indivisible del tango. El primero se instaló en 1764 en Buenos Aires. “En tu mezcla milagrosa de sabihondos y suicidas/ yo aprendí filosofía, dados, timba y la poesía cruel/ de no pensar más en mí”, explica Discépolo. Destaca el Tortoni, fundado en 1858 en Avenida de Mayo y que aun sigue funcionando.

“Caminito”: Clásico absoluto del género. Compuesto a mediados de los años veinte por Juan de Dios Filberto (música) y Gabino Coria Peñaloza (versos), es junto a “La Cumparsita” y “A Media Luz” los pocos tangos que recorrieron el mundo entero.

Discépolo, Enrique Santos (1901-1951): Poeta, compositor, actor, director de cine y orquesta, dramaturgo. Descendiente de italianos y uno de los notables tangueros, cuyos versos son considerados “las de un moralista que observa el contexto social y se queja ácidamente de la inescripulosidad de sus semejantes, la del desesperado que busca a Dios, la del dolorido ante la carencia de una escala de valores que impida que sea lo mismo ser derecho que traidor”, como denuncia en el histórico “Cambalache”.

“El ciruja”: Notable tango de Ernesto de la Cruz con letra de Alfredo Marino. Se considera que la estrofa “campaneando un cacho de sol en la vereda” es el verso más perfecto de la literatura tanguera.

Fraseo: corresponde al cambio de duración de una nota en relación con lo fijado en una partitura. Se usa por razones de expresividad.

Gardel, Carlos (“El morocho del abasto”) (1890-1935): “es mucho más que una voz. Más que una estampa, y por supuesto mucho más que un mediocre actor de comienzos del cine sonoro. Carlos Gardel es el mito capaz de albergar la identificación del argentino medio, del pequeño burgués hijo de la inmigración. Es el hombre que llega. El arquetipo que carga con sus oscuros orígenes y su imposibilidad de rastrar su linaje”, señala Salas, dedicándole siete páginas.

Habanera: “En la danza no había mujer fea ni mujer sin gracia”, se señala. Importada de España a Cuba, es un baile sensual que se considera un antecedente directo del tango.

La Boca: Barrio al que llegaron mayoritariamente inmigrantes genoveses. Se asentaron, desde fines del siglo XIX, “cafetines, prostíbulos de mala muerte y tugurios de toda clase y luego los famosos café de camareras mezcla de bar con prostíbulo, antendido por mujeres y donde también se interpretaban tangos”. Es el lugar donde se desarrolló el tango en sus primeras etapas.

Le Pera, Alfredo (1902-1935): Le escribió letras a Gardel como “El día que me quieras” y “Mi Buenos Aires Querido”. Su plan era despojar al tango de localismo que impidieran su comprensión.

Manzi, Homero (1907-1951): “Fue el primero en convertir la palabra tango en poesía. En sus versos quedaron retratadas nostálgicas postales de barrio” señala Salas. Destacan versos como “Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve/rosa marchitada por la nube que no llueve”.

Milonga: Alude tanto a una música acelerada y bailable como al salón donde se practicaba. Aun existen en Buenos Aires y son turísticas.

Orquesta típica: Evolución del trío guitarra-violín y flauta. Ahora se incorporaba el bandoneón en lugar de la flauta y el piano. Con este último se necesitó mayor volumen y alrededor de 1913 se incluyó un segundo violín. Se llamaban así para distinguirse de las bandas de valses, mazurcas, chotis, polcas o tarantelas.

Papusa: vocablo del lunfardo que significa “mujer hermosa”. Para designar a otro tipo de mujeres se usan los términos “mina”o “percanta”, con cierto aire despectivo.

“Sur”: Tango compuesto por Aníbal Troilo y Homero Manzi. Su idea de “arrabal” según el escritor Jorge Luis Borges, “era una idea y no un sitio geográficamente delimitado”.

“Yira, yira”: Otra célebre composición de Discépolo. Con sus propias palabras el compositor confesó: “Usé un lenguaje poco académico porque los pueblos son siempre anteriores a las academias. Los pueblos claman, gritan y ríen sin moldes”.

Zotto, Miguel Angel (1958): Bailarín que se pasó del rock al tango. Con su pareja Milena Plebs, realizó giras por Europa. Ya separado se ha dedicado a presentar “Historia del tango por dos”.

Tango

Una Guia Definitiva

Horacio Salas

Ediciones B

2008

$ 12.000

Imagen

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