El viaje a la semilla de los Rolling Stones (16 de mayo 2010, Artes y Letras)

Rolling-Stones-Peter-Webb

REEDICIÓN “Exile on Main St.”:El viaje a la semilla de los Rolling Stones

 Los Rolling Stones reeditan su obra maestra. Una exploración apasionada y excesiva a las raíces de la música estadounidense. La misma que aprendieron a amar en una Inglaterra destruida por la guerra. Y grabada en una situación de leyenda: en la Riviera Francesa, huyendo de la justicia, en un camión-estudio arrendado a Deep Purple.

J.C. Ramírez Figueroa
Ya es tradición. Cada vez que The Rolling Stones lanza un disco original -no grandes éxitos ni devedés en vivo-, la mitad de la crítica los acusa de multinacionales del rock. O peor, una pandilla de abuelitos que sacan mediocres álbumes sólo para justificar sus lucrativas giras mundiales. La otra mitad, más generosa, nos asegura que ésta sí es, por fin, “su mejor producción desde…”. Y los puntos suspensivos los rellenan con el lujurioso “Voodoo Lounge” (1994), el animado “Tatto you” (1981, el de “Start me up”) o el bailable “Some girls” (1978). Incluso, el más lejano “It`s only rock and roll” (1974). Puntos de restauración de una carrera extensa, en la que lograron reinventarse o, al menos, sumar nuevos hits globales para sus futuras compilaciones. Pero nadie, jamás, se atrevería a comparar un nuevo lanzamiento de los ingleses con el doble “Exile on Main St.” (1972). Una obra maestra y punto cúlmine en su exploración por las raíces estadounidenses. También conocido como “el último gran disco Stone” -junto a Sticky Fingers (1971), Let it bleed (1969) y Beggars banquet (1968)- que se relanza este lunes 17 de mayo con diez inéditos, temas descartados, libro y documental. Sin embargo, como suele suceder en estas reediciones, uno siempre termina volviendo al núcleo, en este caso las dieciocho piezas desesperadas, urgentes y bañadas del Estados Unidos profundo, afroamericano. Esa Norteamérica de predicadores, carreteras, armas, vicio y redención.

El jefe: Keith Richards

“Mick Jagger necesita tener programado el día. Yo, en cambio, soy feliz con despertarme y comprobar que no estoy solo”, sonríe Keith Richards en el documental incluido en esta edición deluxe. Y todos tienen claro -desde el histórico productor Jimmy Miller hasta sus compañeros de banda- que en este disco el que mandó fue el guitarrista y su método basado en improvisar más que en planificar. Y en 1972 los Stones necesitaban urgente una dirección artística. A pesar del éxito de “Sticky Fingers” y la polémica por sus letras explícitas y esa portada diseñada por Andy Warhol que incluía un auténtico cierre de pantalón masculino. La persecución mediática a causa de las drogas, Mick Jagger convertido al jet set internacional gracias a su matrimonio con la modelo Bianca Pérez, y la flojera de Charlie Watts (batería), Bill Wyman (teclados) o Mick Taylor (guitarra), hicieron a Richards tomar el control. “Los discos dobles tienen un montón de cosas en contra. Es obvio que al existir tanto material también hay cierta confusión. Exile… fue creciendo en el tiempo hasta simbolizar una época. Se filtró lentamente… Ni siquiera queríamos hacerlo doble, simplemente se fue dando. Un desastre maravilloso”, confesaba Richards a la revista Mojo en 1997.

La grabación: caos en la Riviera Francesa

Villa Nellcôte es un lujoso conjunto de casonas francesas que sirvió de “asilo político” para los Rolling Stones. No sólo querían evadir los altísimos impuestos británicos (tema que atormentó a Los Beatles también), sino también las redadas de Scotland Yard por microtráfico de drogas. Keith Richards y su esposa, Anita Pallemberg, traen el camión/estudio “Rolling Stones Mobile Unit”, que también utilizarían Led Zeppelin y Deep Purple y conectan todo a la red central de electricidad. El mito -nunca comprobado ni negado del todo- dice que todo el que entró en la villa entre julio y noviembre de 1971 experimentó un extraño proceso de animalización. Mucho sexo, drogas y fiestas interminables. Jornadas maratónicas donde aún bajo los efectos de la juerga se pasaba a grabar. También pasarían a visitarlos amigos como John Lennon y Yoko Ono.

Las canciones: un desastre maravilloso

El título del disco también es revelador: “Exiliados de las grandes avenidas”. Por un lado alude a este escape a Francia para rebelarse al puritanismo y economía capitalista anglosajona. Pero también por explorar, con respeto y pasión, una música que en parte gracias a su generación (Beatles, Kinks, Byrds, Dylan) terminaría siendo global: el folclore estadounidense. Desde el riff crudo y el grito (“Oh yeah”) de “Rocks off”, el primer tema del disco hasta los intensos gospels que lo cierran, “Exile on Main St.” se hace cargo de la profunda identificación que tuvieron los jóvenes ingleses de la postguerra con la música negra y el folclore de la primera mitad del siglo XX. Pobres, bombardeados, víctimas de los juegos del poder, la generación de Los Beatles y Rolling Stones tenían motivos para sentirse parte de los lamentos y dolores del blues, folk, country, boogie-woogie, bluegrass, hillbilly o sentidas baladas que plagan este disco. Tan desordenado como el Álbum Blanco de Los Beatles, acá los instrumentos suenan todos arriba, al punto que Mick Jagger debe destrozarse las cuerdas vocales por encima de la batería, las secciones de viento y las guitarras (“Rip this joint”). También hay temas que parecen ser grabados en una sola toma (“Sweet Virginia”) y otros que terminarían por fundar el estilo que sobre todo en Argentina se perpetuaría como “sonido rollinga” (el single “Tumbling dice”). También hay piezas que el britpop terminaría rescatando como la hermosa “Let it loose” que el grupo Ride copia desde el efecto de la guitarra hasta la estructura en “Only know”. Volver a este disco es acompañar a los Rolling Stones no como mito del periodismo rock o gran corporación, sino como a un grupo de compiladores folclóricos, no muy distintos de Violeta Parra, Chico Buarque o Atahualpa Yupanqui, buscando un poco de verdad en la música ancestral y -como viajeros del tiempo- rescatarla primero en vinilo y ahora en mp3. ¿Cómo no respetarlos?


Mañana se lanza

“Exile on Main St.” se lanza mundialmente vía sello Universal en formato CD simple y CD doble este lunes 17 de mayo, incluyendo la versión remasterizada y diez temas inéditos, como la ya estrenada en radios “Plundered my soul”. Destacan, además, la balada “Following the river”, “Dancing in the light” y “Pass the wine” en la misma línea de rescate folclórico del disco homenajeado. Además, se anuncian versiones alternativas de “Soul survivor” y “Loving cup”. También se estrenará el documental “Stones in exile” en el Festival de Cannes este 19 de mayo, que posteriormente se convertirá en DVD.

 

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