Belle & Sebastian sólo hablan de amor

Por J.C. Ramírez Figueroa (8 de octubre 2010, Emol)

La discografía de Belle and Sebastian fácilmente puede interpretarse como la lucha por sensibilizar el cancionero pop-rock sin volverse cursi en el intento: desde el pop de cámara -a lo Left Banke o The Association- de Tigermilk (1996) hasta las guitarras glam y viejos sintetizadores del The life pursuit (2006). Era una propuesta integral que afectaba melodías, arreglos, letras, estribillos. Pero también eran sus escasas declaraciones a la prensa, apariciones en televisión y los libretos interiores de los discos. Así, es fácil entender la adoración y el sentimiento de “excepcionalidad” que hacen que sus fans se sientan los únicos en el mundo con derecho a escucharlos. A pesar de ser una agupación bastante popular, basta recordar los premios y la difusión -hasta en MTV y revista Rolling Stone- del If you`re feeling sinister (1996). Pero es entendible, si pensamos en el tipo de música que dominó dominó esos años: rap-metal, indietrónica, rock de garage.

Por eso es curioso que la mayoría de los comentarios sobre el Write about love partan desde la idealización de la banda, más que desde su “momento artístico”. Como por ejemplo utilizar el léxico indiepop:  “canciones para caminar junto a la lluvia”, “melodías soleadas”, “maravillas orquestadas”. O juicios de valor que oscilarán entre el autoengaño (“el mejor disco de su carrera”), la extrañeza (“¡Qué hace Norah Jones cantando acá!”) y la frustración (“Era mejor God Help The Girl“, el proyecto solista de Stuart Murdoch).

Pero la verdad es que el disco suena como a un reinicio. O más bien su definitivo paso a la adultez. Ellos mismos han recomnocido los errores que han cometido, por ignorancia o arrogancia y que les han impedido llegar a un público más masivo. Por eso, a pesar de los ripios y baches, hay un puñado de temas extraordinarios: “I’m not living in the real world”,  “I can see your future”, “Come on sister” y especialmente “I want the world to stop”, “Write about love”  y “Sunday’s pretty icons”. En ellos hay un nivel musical que es totalmente Belle and Sebastian. Una síntesis de todos los estilos y triunfos de sus discos anteriores que deberían en algún momento ser la tónica de todo un disco. Un disco que haga que sus mismos fans dejen de justificarlos, como relataba graciosamente Paul Whitelaw en la biografía “Una historia de rock moderna”: “¡Les gusta el fútbol! ¡Y beber! ¡Y hacer cosas malas, entre ellas aparearse como moscas con representantes del sexo opuesto! ¡Como putos adultos, vaya!”

1. I didn`t see it coming, 2. Come on sister, 3. Calculating Bimbo, 4. I want the world to stop, 5. Little Lou, Ugly Jack, Prophet John, 6. Write about love, 7. I`m not living in the real world, 8. The ghost of Rockschool, 9. Read the blessed pages, 10. I can see your future, 11. Sunday`s pretty icons.

Stuard Murdoch (voz), Stevie Jackson (guitarras, harmonica), Chris Geddes (teclados), Richard Colburn (batería, percusiones), Sarah Martin (violín), Mick Cooke (trompeta, bajo), Bobby Kidea (bajo, guitarra)

Invitados: Carey Mulligan y Norah Jones (voz, coros) Tony Hoffer (programaciones), Bruce Otto (trombón), Lauren Chipman (viola), Noah Glastone (trombón); Eric Gorfain, Wes Precourt, Melissa Reiner, Amy Wickman y Daphne Chen (violin); John Krovoza, Matt Cooker y Richard Dodd (chelo); Stephanie OKeefe y Danielle Ondarza (french horn).

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