Yes: Los sobrevivientes del “prog rock”

despliegue_PDF-page-001

 

 

RAZONES PARA ESCUCHARLOs Se presentan el 25 de noviembre en el teatro Caupolicán

YES: los sobrevivientes del “Prog Rock”

No es tan fácil definir a Yes, banda estilísticamente esquiva como pocas. Mientras sus colegas “progresivos” -Pink Floyd, Genesis, Jethro Tull, Rush- eran referenciados por la cultura popular, ellos permanecían al margen. Excepto por un hit ochentero que odian sus fans.

J.C. Ramírez Figueroa

Un sucio punteo de guitarra eléctrica que dura cinco segundos. Luego, un redoble de batería junto a la guitarra rítimica. Y finalmente, voces en armonía acompañado de un envolvente órgano Hammond. Así partía “Beyond and before”, primer tema del debut homónimo de Yes publicado en 1969.

Una pieza que adelantaba, respectivamente, el rock de garage, improvisación blusera y monumental pop sinfónico que sería la marca registrada de la banda. El disco tenía además un ruidoso cover de los Beatles (“Every little thing”) y otro de los Byrds (“I see you”). Además, las canciones se expandían dando la oportunidad a cada músico de lucirse.

Expandir la canción pop

A fines de los setenta, cuando los Sex Pistols y The Clash habían -supuestamente- roto con todo, la escena del post-punk volvió a mirar a los llamados “emperadores” del rock progresivo. Precisamente, por haber ayudado a expandir la canción pop.

En lugar de centrarse en un estilo particular como Led Zeppelin -quienes los eclipsaron con su debut- hicieron mezclas insólitas desde el funk con órganos barrocos (“Lookin around”) hasta sincopados experimentos jazz rock como “Five per cent of nothing” del Fragile (1971) o los paisajes sonoros que van superponiéndose en “Close to the edge” (1971).

Sin embargo, cuando le preguntan al bajista Chris Squire cual es el gran legado de su banda, él simplemente responde: “No lo sé, aunque supongo que después de haber trabajado durante 43 años, definitivamente dejamos el legado de ser persistentes”.

El órgano como instrumento principal.

Si en Deep Purple fueron célebres los duelos entre Ritchie Blackmore (guitarra) y Jon Lord (órgano Hammond), en Yes los teclados obtuvieron la misma importancia que en Jimi Hendrix tuvo la guitarra eléctrica.

De la mano de Rick Wakeman que llegó en 1972 la banda obtuvo un sonido característico -gracias al moog- que no por nada es la caricatura con que la generación punk se reía de los viejos rockeros progresivos: teclados descomunales y solos interminables. Sin embargo el aporte de Wakeman que se retiró 2 años después y regresó en 1976, fue tremendo.

Se dice que en un momento, hastiado del discurso “místico” de su banda, exigió comida india que se comió mientras el resto seguía tocando.

El arte de tapa

Yes viene de aquella época en que la experiencia rock se vivía en los recitales y los longplays. Y debido al evidente aislamiento del país, la única opción era perderse en las portadas revisando las ilustraciones o las letras de las canciones.

Si hay una banda que cuidó su propuesta como una estética integral fueron ellos, tanto en sus puestas en escenas -algo rimbombantes- y sus portadas. Ahí destaca el trabajo de Roger Dean, notable artista-arquitecto-publicista especializado en paisajes fantásticos.

Camaleónicos

Tal como Pink Floyd logró sus mayores éxitos mediáticos con una balada (“Wish you where here”) y una canción disco (¿o acaso “Another brick in The Wall” era rock sinfónico?), Yes supo adaptarse a la era MTV con un hit que sonó en todos lados: “Owner of a lonely heart” (1983).

Una canción descaradamente pop, con un riff antologado por todas las revistas de guitarristas y efectos de sonido “modernos” que hizo que los viejos fans se espantaran. El disco fue el más vendido de su historia.

Steve Howe, el guitarrista es brutal: “(el disco) ya no tenía nada de Yes, y le hizo tremendo daño a la banda porque cualquiera que tiene un número Uno en el Top Ten, va a tener una presión terrible de la industria discográfica para hacerlo de nuevo. Fue muy triste, porque en los ´70 nunca habíamos hecho nada comercial. ¡Odiábamos lo comercial! Queríamos ser exitosos en nuestros propios términos. Las discográficas nunca nos presionaban, e igual vendimos millones”, señaló.

Sin embargo esto era un paso normal en una banda que había pasado de la improvisación, armonías y distorsión a las monumentales sinfonías-rock de discos fundamentales como The Yes album (1971) o Close to the edge (1972). Desde allí se lanzaron de cabeza al free jazz en Relayer (1974) para pasar al acústico y sorprentende Going for the one (1977).

Los mismos músicos al hacerles notar esto, reconocen a Yes como “un grupo flexible”. Una banda que incluso ha pasado años desactivada o incluso dividiendo sus integrantes en dos bandas. ¿Si los llamaron tantas veces progresiva, por qué no podrían progresar?

Cambian los músicos, sigue el concepto

Se contabilizan más de 16 cambios en la formación original. A Chile vendrán los legendarios Alan White (batería), Chris Squire (bajo) y Steve Howe (guitarra). También vendrá Oliver Wakeman, hijo de Rick (teclados) y Benot Davies (voz). Este último, responsable de emular la voz de Jon Anderson, quien tenía problemas respiratorios y está alejado de la banda, según ha declarado Howe.. Anderson y Wakeman precisamente acaban de lanzar el álbum The Living Tree que incluye tanto inéditos como piezas de Yes.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s