Michael

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Por J.C. Ramírez Figueroa (17 de diciembre 2010, Emol)
Jamás habíamos asistido a una canibalización tan descarada. Si Lennon, Cobain o Hendrix habían fueron víctimas de reediciones, cajas “conmemorativas” o grabaciones inéditas, nada se compararía a Michael Jackson. No habían pasado ni tres meses de su muerte cuando se editó el documental/recital “This is it” y su respectiva banda sonora. Luego aparecieron compilaciones como King of pop, The collection, Hello world: The Motown solo collection o The stripped mixes. Y más tarde florecieron los tributos, incluyendo hasta sus hits cantados a cappella y editados por Motown. ¿Cómo no asquearse o sorprendeserse ante otro disco más? El primer single “Breaking news” ya había despertado sospechas: ¿Esa voz era Michael cantando su propio nombre?. El sello asegura que es él, mientras miembros de su familia como Latoya jamás compraron esa idea. El resto no es mejor: “Hold my hand” es una canción cuyas circunstancias son más rentables que la canción en sí misma. Se supone que Jackson la dejó inconclusa el 2008 pero dejó estipulado que su nuevo single debería ser ése, con la colaboración del cantante Akon. ¿Acaso sabía que iba a morir? Es verdad: hay algunos ritmos dance atractivos, mucho maquillaje pop y ciertos detalles de producción interesantes. Pero la idea de lucrar con material inacabado y venderlo como si fuera lo contrario, en este caso puntual suena espantosa. Tanto como la portada que parecería ironizar la estética mesiánica de Jackson desde el Dangerous (1991). El asunto va en serio. “Hollwyood tonight” samplea un scat de Michael sin ir a ningún lado. Las baladas R&B como “Keep your head out”, “Best of you” o “Much to soon” son cursilonas. O más bien predecibles. Nada de la pomposidad camp de “Earth song”. La “colaboración” de Lenny Kravitz en “(I can`t make it) Another day” no aporta mucho más allá del riff discreto y con ínfulas rockeras. Hay cosas buenas: “Monster” con 50 Cent conserva algo de lujuria hip-hop y “Behind the mask” es algo así como un electro-disco hasta con vocoder. Es en estos pasajes en que uno se pregunta si Michael Jackson se traía un gran disco en la cabeza. Hay elementos -ritmos, estribillos, arreglos- que permiten fantasear con una gran panoramica al música bailable desde los ’70 hasta ahora. Pero lo más posible es que el “rey del pop” desisitió y como no pudo retomarlas, otros desidieron saquear sus canciones inconclusas y hacer este disco de dudosa procedencia.

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