Luz, cámara y rock and roll: ¿En espera de la obra maestra? (11 de diciembre 2011, Artes y Letras, El Mercurio)

Esta semana se inauguró una nueva versión del INEDIT, festival de cine y rock ya consolidado en el país. Al mismo tiempo que aterriza una colección de ensayos sobre la relación entre ambos géneros, con un prólogo de Julien Temple, director de “La gran estafa del rock and roll”. Una buena ocasión para preguntarse si el séptimo arte y las guitarras eléctricas aún nos deben una obra maestra.

 

J.C. Ramírez Figueroa

En una escena de “Semilla de maldad” (1955, Richard Brooks), un grupo de adolescentes destruye con inusitada violencia los discos de jazz de 78 rpm de sus mayores. Y aunque al final de la cinta triunfan estos últimos, cuando empezaba a sonar “Rock around the clock” en los créditos, los espectadores -totalmente identificados con los pandilleros de la pantalla- destrozaban las butacas para bailar al ritmo de Bill Halley y sus Cometas. Como si la rabia y el aburrimiento tras la carnicería de la II Guerra Mundial y posterior polarización de occidente al fin encontrara su válvula de escape. Aunque el proceso ya había comenzado con la irrupción de dos héroes con que identificarse: el Marlon Brando de “¡Salvaje!” y el James Dean de “Rebelde sin causa”. Personajes icónicos que se sumarían a un par de documentales dirigidos por Joseph Kohn: “Rock and roll revue” y “Rhythm and blues revue”. Ambos presentaban una música salvaje e irresistible, tradicionalmente vedada en los medios oficiales blancos. Pero no hay dudas, la película que inauguró la fructífera relación de cine y música rock fue “Semilla de maldad”. Frank Zappa confesó que cuando la vio por primera vez pensó: “Han hecho una película sobre nosotros, por lo tanto existimos”. No estaba equivocado: la obra se convirtió en un fenómeno sociológico al presentar el concepto “teenager” , cuestionar el Estado de bienestar estadounidense y popularizar una banda de rock . El mismo Halley -que podría ser uno de los padres castigadores del filme- reflotó su carrera, salió de gira y en cada lugar, para su sorpresa, era vitoreado por los jóvenes. Zappa, por otro lado participaría como músico en “El pecador más grande del mundo” (1962) cinta de culto de Timothy Carey donde él mismo interpretaba a un rockero que funda una secta y en la escena final se enfrenta con el mismísimo Dios. Había nacido el cine rock .

 

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Si quieres acceder al texto completo, puedes revisar mi perfil de Academia.edu o escribirme directamente a jcramirezfigueroa [arroba] gmail.com 

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