Philip Ball y su “biografia del agua”: “El calentamiento global es real” (octubre 2010, La Panera)

H2O es un extraordinario recorrido por la vida del agua. Desde el Big Bang hasta su capitalización como bien de consumo. Desde sus orígenes químicos hasta el cambio climático. Su autor, Philip Ball es científico inglés que lleva diez años editando la revista Nature y que logró concentrar su historia en más de 400 páginas.


Por J.C. Ramírez Figueroa

El agua siempre obsesionó a Philip Ball (1962). Un químico y doctor de física en la Universidad de Bristol que hace una década edita la prestigiosa revista Nature. Para él, este elemento era una “constante fuente de fascinación, misterio y controversia para los científicos”.

Un contexto donde -reconoce- aun se producen acalorados debates sobre su estructura a escala molecular y su combinación única de propiedades. Pero también sobre el papel que cumple en el funcionamiento de las células vivas y las implicaciones de la llamada “matriz de la vida” en las investigaciones sobre la vida extraterrestre.

Todo esto, lo animó más a fines de los noventa, a concluir su “biografía”. Como si fuera una celebridad. O más bien uno de los protagonistas -y responsables- de nuestra existencia. Pero también se dio cuenta que fuera del ambiente de las ciencias puras, ésta tiene otro significado. Uno que involucra la propia historia de la humanidad y su devenir presente.

“Lo cierto es que el agua se ha convertido en una sustancia muy politizada, un recurso precioso y cada vez más escaso; algunos, incluso, podrían decir que se trata de un bien económico. El mundo ha comenzando a preocuparse por el agua; se interesa por saber si existe la cantidad suficiente o si hay demasiada en otras regiones: quién tiene propiedad y quién la controla, y cuál será el destino de los suministros de agua ante un clima que está cambiando”, escribe en el alucinante prólogo a la edición en español de H2O. Una biografía del agua (Fondo de Cultura Económica/Turner).

Una investigación que narra la vida del agua desde el Big Bang hasta que se convirtió en un bien de consumo. Donde intenta definir su indómita personalidad, recurriendo a la química pero también a la historia. Un perfil, donde empezamos a entender una importancia que la cotidianidad -y la costumbre- nos hace olvidar. “El agua es una sustancia especial que merece una biografía”, dice el autor. Y vaya que consigue transmitirnos su pasión.

“¿Por qué una biografía? Pues porque al igual que los seres humanos, el agua tiene ciertas características inmediatas, evidentes y familiares que sólo pueden entenderse si consideramos su constitución más profunda, las fuerzas ocultas que determinan su comportamiento”.

ESE VITAL ELEMENTO

Por un lado está la física, química, biología y geología. Por el otro, la cultura, sociedad, salud y derechos humanos. El entrecruzamiento entre ambos es el núcleo de la investigación de Ball.

“Desde finales de 1990, el mundo ha cambiado más de lo que nadie se hubiera atrevido a anticipar. Y algunos de esos cambios han sido muy dolorosos”, escribe. “Uno de esos cambios que comenzaba a manifestarse por entonces era la aparición de China como una superpotencia política y económica en ciernes. China cuenta con una cuarta parte de la población mundial, pero sólo posee el 6% de agua dulce del mundo”.

El escenario futuro que evidencia esta situación -y que Ball se dedica a señalar en H2O– es inquetante. Sobretodo si sumamos el “cambio climático”. Para él el Amazonas es el mejor ejemplo. En el 2005 experimentó su mayor sequía en cien años. Se declaró estado de emergencia y se movilizó al ejército brasileño para repartir agua, comida y medicamentos a la comunidad aislada debido a la falta de transporte por río. Incluso en algunas zonas las canoas y botes eran inútiles, debiendo usarse bicicletas para andar en el antiguo río convertido en lodo. Además los peces muertos yacían al sol. Se temió por una epidemia provocada por el agua contaminada. “Algo que, por suerte, no sucedió, o más bien se evitó”, escribe Ball.

Un fenómeno que para el experto climático Yadvinter Malhi de la Universidad de Oxford y citado en H2O “puede ser un pronóstico de lo que muchos científicos piensan sobre como será el clima futuro de la región amazónica, con pronóstico de lluvias en disminución y un aumento de las temperaturas en toda la región”.

Este cambio del Amazonas, “arquetipo de abundante agua dulce” devenido en “tierra agrietada de color marrón surcada por un delgado hilillo de agua”, es para Barr, la muestra de que nada está garantizado en la Tierra.

Ni siquiera el vital elemento.

SUMERGIRSE Y EMPAPARSE

H2O se estructura en torno a la fragmentación. Como si Ball quisiera transmitirnos lo esquivo de su objeto de estudios que, por cierto, es una de su principal característica. La podemos domesticar y convertir en hielo, pero siempre terminará escapándose.

“Aun cuando la despojemos de sus adornos simbólicos, de su vínculo con la pureza, el alma,. lo maternal, la vida y la juventud; aunque la reduzcamos a mero objeto de la química de laboratio o de la geología, el agua continuará fascinándonos. Lo que a simple vista es una molécula, ha implicado desde siempre profundos y variados desafíos para la ciencia”.

Así, el primer capítulo (“Jugo cósmico”) comienza con la cosmovisión judeocristiana donde Dios caminaba sobre el agua y separó “las aguas que hay debajo de las que hay sobre él”. Después pasamos a la idea de Big Bang y la célebre estructura química que da origen al título del libro. Más adelante en el capítulo “Sangre en la tierra” ya estamos -literalmente- sumergidos en ciclo lluvia-evaporación, los océanos y ríos sobre el mapa mundi.

Ball va creando una narración digna de una novela donde puede explicar el granizo, recordar los experimentos de los alquimistas o las políticas energéticas. Tal como las biografías intentan ser totalizantes, acá navegamos (para seguir con las metáforas líquidas) por todos los aspectos posibles del agua.

Pero aun más interesante son sus conclusiones. Por ejemplo, cuando nos recuerda que la mayor proporción del 3,5% de agua dulce del planeta está congelada en los hielos polares. Pero también el agua -a diferencia de otros recursos naturales- es renovable. Aun así, para el investigador todo indica que se convertirá en un lujo escaso con consecuencias potencialmente peligrosas a corto plazo.

“Si el uso del agua se duplica en los próximos treinta y cinco años, como pronostican algunos, las reservas se secarán. Estaremos esperando más de lo que el cielo puede ofrecernos”, escribe Ball. “Existe una diferencia entre lo que necesitamos y lo que consumimos. El empleo sostenible de las reservas de agua del mundo, en un nivel proporcional al crecimiento de la población, requiere que el agua sea usada con moderación y eficacia, y esto, simplemente no está sucediendo en absoluto. Además, ello supondría una distribución equitativa de los recursos disponibles, y ése tampoco es el caso”.

Aunque descarta -al menos en este siglo- la recurrente imagen futurista de una guerra por la posesión de las reservas de agua, H2O nos deja inquietos. Y a diferencia de cualquier documental que denuncie estos temas, revisitarlo es muy fácil. De hecho, el libro está hecho para ser consultado, incluyendo bibliografías, mapas, infografías y fotos explicativas.

Un libro que para escoger en quá clase de mundo queremos que vivan nuestros hijos invita a entender la naturaleza básica del elemento que, junto al aire, es escencial para seguir levantandose en las mañanas y enfrentar al mundo

 

 

(recuadro)

 

EXTRACTO

 

Sugerir que el agua es un líquido en extremo inusual podría parecer absurdo, casi como decir que el pan es un alimento inusual. Pero, ¿es cierto que el agua es el más común, el más ubicuo de todos los líquidos? Si pretendiera convencerles de lo contrario, tendría que decir algo acerca de los líquidos en general: necesitaría presentar al resto de la familia antes de que veamos por qué el agua es la oveja negra. Cuanto más se conoce a la familia, tanto más se perfila el agua como una excéntrica. Por esa razón, muchos científicos interesados en los líquidos se distancian del agua, centrando su atención en sustancias menos familiares, por la simple razón de que al menos así se tiene una oportunidad más de comprenderlas.

Constituye un secreto bien guardado que los líquidos fueron uno de los mayores desafíos científicos del siglo XX. Pienso que hoy en día estamos mejor informados sobre el ADN y los quarks, cosas que, con toda probabilidad, nunca veremos, que sobre el estado líquido, que no podemos evitar encontrar día a día. Tom Stoppard lo expresa de manera excelente en su obra teatral Arcadia:

Esa cosa ordinaria que es nuestra vida, las cosas sobre las cuales la gente escribe poesía -nubes, narcisos silvestres, cascadas- y lo que sucede en una taza de café cuando le añadimos leche, todas esas cosas están llenas de misterio, tan misteriosas para nosotros como lo fueron los cielos para los griegos. Somos mejores previendo acontecimientos en los extremos de una galaxia o dentro del núcleo de un átomo que prediciendo si lloverá en el picnic dentro de tres domingos. Ni siquiera podemos predecir la próxima gota en un grifo que gotea cuando el ritmo se vuelve irregular.

Stoppard hablaba allí de la teoría del caos, pero resulta de lo más apropiado que sus palabras estén saturadas de materia acuosa.

H2O
Una biografía del agua
Philip Ball
Traducción de José Anibal Campos
Fondo de Cultura Económica/Turner

http://www.philipball.co.uk/
http://www.fcechile.cl/

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