Bauhaus, Sergio Larraín e intervenciones en el museo: Roberto Farriol adelanta lo nuevo del BELLAS ARTES (19 de julio 2013, La Segunda)

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A 18 meses de su incorporación, el director de la institución dice que el crecimiento está enfocado desde lo “cualitativo”. Por eso mejorará los espacios, potenciará el cambio de imagen corporativa y en marzo -junto a cuatro curadores- sacará a la luz obras de la colección permanente. La idea es que “instalen problemáticas y pongan en crisis la linealidad histórica”.

Por J.C. Ramírez Figueroa

A principios de 2012, cuando asumió como director del Museo de Bellas Artes (MNBA), Roberto Farriol -artista visual y académico de la Universidad Católica- comenzó a idear un cambio de estructura de la institución. O mejor dicho: ventilar espacios, airear colecciones y hacer que las obras dialoguen entre ellas.
“El arte no tiene por qué mostrarse de forma lineal o estática. Esa vieja idea instalada sólo admite cuadros y esculturas, pero no la música, la tecnología o el video. Si bien, es evidente que la arquitectura de un museo impone ciertas cosas, también es cierto que se pueden intervenir”, explica desplegando planos en su oficina.

Farriol indica el ala norte del segundo piso, que quiere convertir antes de marzo de 2014 en un lugar “donde se instalen problemáticas y pongan en crisis la linealidad histórica”. El equipo está compuesto por cuatro curadores destacados: Juan Manuel Martínez, Alberto Madrid, Patricio Muñoz Zárate y Soledad Novoa.

-¿La idea es empezar a jugar con la colección permanente?

-Exactamente. Queremos nuevas formas de interpretar y cruzar miradas con una masa crítica de curadores, porque esa es una de las deudas que tiene el museo. Queremos abrirnos, por ejemplo, a la problemática de géneros. Cómo la mujer ha sido expuesta a lo largo de la historia del arte chileno. O también la relación de lo chileno con las sucesivas oleadas estilísticas que vienen de Europa, incluyendo las vanguardias. El equipo ya está trabajando en eso.

Aunque faltan algunos meses para el anuncio de la nueva programación del MNBA, Farriol ya puede adelantar un ciclo de exposiciones de fotógrafos, donde destaca una retrospectiva de Sergio Larraín (1931-2012), el legendario chileno integrante de la Agencia Magnum que por estos días lanzó en Francia un libro homenaje.

También vendrá desde Brasil una muestra sobre la Bauhaus , que mostrará cómo influyó en la estética y en la arquitectura de Latinoamérica y también en Chile.

Además, habrá al menos otras dos exposiciones internacionales desde Francia y Brasil. También se dará énfasis a artistas nacionales contemporáneos nacidos entre los 60 y 80

Esto, sin olvidar el debut de los proyectos de los curadores que ocuparán el segundo piso para establecer los diálogos entre las colecciones del Museo. “La idea es que en un período de un año y medio, vayan haciéndose modificaciones en estos proyectos, para que vayan conversando entre ellos”, explica Farriol.

Para él también será importante profundizar las intervenciones en el lugar, especialmente en el hall de entrada. “No queremos que sea un lugar de paso hacia otras salas, sino que también sea una estación. Y que además pueda convertirse en material de trabajo para los artistas”.

-¿El objetivo será remecer al público?

-Claro, es una política de acercamiento a la gente. Estimular a que ellos mismos interpreten, dentro de un campo de múltiples lecturas de una obra.

-Es que a veces la estructura de los museos es un poquito antipática con quienes los visitan…

-Por eso es muy importante ser claro en la información propuesta, indicar el contexto y atraer. Los cambios son lentos, porque una institución así funciona con otra temporalidad, pero ya se están haciendo visibles.

“La compra del museo contiguo no depende de uno”

Farriol reconoce que en estos 18 meses a cargo del MNBA ya tiene varias certezas. “Se han confirmado varias ideas que yo tenía desde el principio. Por ejemplo, el equipo de primer nivel con que cuento, que está dispuesto a asumir desafíos Y con esto no quiero hacer propaganda ni ser complaciente”, recalca.

También dice que la idea de crecimiento sigue siendo el foco. “Pero tenemos claro que la compra del museo contiguo no depende de uno, por lo que se convierte en un anhelo. A partir de eso, cambié la perspectiva de lo cuantitativo a lo cualitativo”.

Y así, surgen proyectos como los de “reutilizar” significativamente el segundo piso. También el cambio de la imagen corporativa con esa gran “M” que se pueden ver desde marzo en las calles de Santiago. O la apertura a una retrospectiva de Los Jaivas (ver recuadro), además de cambios en el área administrativa para “mejorar la calidad de vida y la privacidad de quienes trabajamos acá”.

Sobre abortada muestra de Modigliani: “Uno ya no tiene el dominio”

Este año estaba programada una gran muestra de Modigliani que debió suspenderse debido a que Christian Gregori Parisot, el presidente del instituto que lleva su nombre, fue arrestado en Roma. ¿La acusación? Vender 59 piezas falsas por 6 millones de euros. Esa situación legal “congeló” cualquier movimiento de la colección, incluyendo la muestra en Chile.

Farriol reconoce la extrañeza de la situación. “Ahora aprendimos que aunque haya un 0,1% de posibilidades que algo falle, puede fallar. Tendremos presente eso. Y aparte de lo que se supo no hay nada más que agregar. Esas cosas sobrepasan una variable donde uno ya no tiene dominio”.

Un deporte de alto riesgo

Farriol ha sabido mantener la vara alta que dejaron Nemesio Antúnez y Milan Ivelic. Aprovechando fondos y alianzas, está sacando adelante cambios estructurales, de presentación de las muestras (incluyendo catálogos gratuitos y audioguías), nuevos usos de los espacios como el Hall Central, diálogos entre colecciones patrimoniales y contemporáneas y la gestión de la programación nacional e internacional para los próximos años.

-¿Es un deporte de alto riesgo ser director del Museo de Bellas Artes?

-Sí (sonríe). Hay mucho que hacer. Los espacios físicos son limitados, al igual que los presupuestos. La presión aumenta. Hay varios proyectos ejecutándose paralelamente. Queremos ser inclusivos, logrando un justo equilibro con los emergentes y los consagrados.

-¿Qué les diría a los candidatos presidenciales?

-No puedo sino repetir lo que se ha dicho: con un buen presupuesto las cosas funcionan y llegar a un buen nivel. Nosotros estamos haciendo interesantes alianzas con instituciones, universidades, centros de investigación, empresas o canales de televisión que nos permiten avanzar sin gastar un peso. Después de todo, esto es fruto de la cultura mediterránea que a través de las oportunidades y el trueque posibilitó el desarrollo de los museos.

Farriol distingue entre “difusión” y “conservación”. Por un lado están las exposiciones que cuando se van no dejan vestigio, aparte del catálogo y por otro, las piezas que se adquieren y albergan. “Es importante invertir en nuevos patrimonios. El capital del Museo es su colección. También es vital mejorar las posibilidades de perfeccionamiento a los docentes. Creo que faltan incentivos y posibilidades de perfeccionamiento. Ellos son los que despiertan el entusiasmo y eso se despierta no pidiendo recursos sino difundiendo contenidos. Nuestra área educativa, afortunadamente, está a full, no da abasto”.

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