Diego Matte, director Museo Histórico Nacional: “La historia hay que repensarla siempre” (10 de septiembre 2013, Plaza Cultura, La Segunda)

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Diversas personalidades reflexionaron sobre la necesidad de revisar los contenidos de la exhibición permanente. El director, Diego Matte, busca renovar la forma en que se abordan temas como los pueblos originarios y el Golpe de Estado. Lo más importante es dialogar, dice, porque el museo es un “foro” y no un “templo de la verdad”.

Por J.C. Ramírez Figueroa
Una de las medidas más comentadas de Diego Matte como director del Museo Histórico Nacional (MHN) fue comenzar la revisión del guión y la museografía. Es decir, los contenidos y la forma de representarlos en la exhibición permanente de la institución, yendo más allá de lo cronológico y repotenciando a los pueblos originarios y episodios históricos como el Golpe de 1973.

De hecho, tras este último hito, hay cuarenta años sin presencia en el MHN. La última modificación se hizo el 2006, cuando la directora Sofía Correa inauguró la sala del siglo XX.

Matte -abogado de 35 años y director del museo desde diciembre de 2011- decidió ir más allá aún y desarrollar, durante el mes de agosto, cinco jornadas de reflexión y diálogo con la comunidad sobre cómo debería ser este cambio de mirada.

Allí hicieron sus ponencias 24 personalidades como la representante de Christie’s en Chile, Denise Ratinoff ; el senador Hernán Larraín; la antropóloga Sonia Montecino; la alcaldesa Carolina Tohá y la directora de la Dibam, Magdalena Krebs, entre otros. Los temas abarcaron desde el papel de la mujer hasta la necesidad de reunir la infraestructura que permita salir con las colecciones al extranjero.

“Hubo mucho entusiasmo y compromiso con el Museo. Precisamente uno de los objetivos era conectarlo con diversos mundos con los que estábamos alejados”, explica Matte, sentado en su oficina.

“La mayoría se comprometió con lo que nosotros le pedíamos: venir al Museo como visitante, mirarlo desde la perspectiva de su especialidad”, explica.

“Algunos se centraron en aspectos formales. Otros, en los contenidos. Pero en conclusión fue una reflexión muy profunda. Obviamente teníamos un diagnóstico y estábamos concientes de nuestras falencias. Pero era importante que otros lo dijeran”.

Estas intervenciones iniciarán un proceso de revisión, hasta convertirlas en lineamientos de la renovación institucional. Así, en los próximos meses se publicará un documento con los resultados de estas jornadas y se comenzará a planificar una segunda etapa de trabajo para la renovación del guión de la muestra permanente del MHN.

-¿Es un precedente para que otras instituciones repliquen estos “diálogos”?

-Por supuesto. Los museos deben estar siempre en diálogo con el público Es importante que la comunidad sienta empatía y que la institución esté dispuesta a ser criticada. El Museo debe saber escuchar e incorporar dentro de su quehacer esas miradas. Obviamente, también debe tomar ciertas opciones y una dirección. Por eso tiene curadores y profesionales que ejecutan todo este pensamiento. Pero hay que estar disponible para que la comunidad lo interpele.

“Hay algunas críticas hechas con mala leche”

-¿Existe una brecha dominada por la elite y la idea de “alta cultura” versus lo que las personas necesitan de un museo?

-Algunos tienen una visión anticuada y romántica de lo que deberían ser los museos. A mí se me ha criticado que no soy historiador. Y si bien ellos son parte fundamental, también pienso que ser director de un museo implica también temas de gestión, visión, de conformar equipos, estar incorporando cosas…

Para Matte, el trabajo que se hace en los museos es, por esencia, “silencioso”. Incluso, “incomprendido” o no valorado en su totalidad. De hecho, la misma idea de revisar el guión e incorporar nuevas temáticas motivó un intercambio de cartas en “El Mercurio” entre académicos como Luis Alegría Licuime (facultad de Estudios de Patrimonio Cultural SEK) o Sergio Martínez Baeza (Academia Chilena de la Historia). En general, se teme -y esto se discutió en las jornadas de reflexión- que se adopten enfoques alejados de lo “neutro” para episodios no resueltos de nuestra convivencia. Incluso se propuso seguir el ejemplo francés y tener inmuebles específicos -distintos al MHN- dedicados a esos periodos históricos que se pretende revisar.

-¿Qué piensa de esos cuestionamientos?

-Hay algunas críticas hechas con mala leche y que le buscan la quinta pata al gato. Pero nos parece esencial que esa discusión se dé. Si alguien siente que lo que estamos haciendo no está bien, nosotros lo escuchamos con mucho respeto. Hay críticas entendibles, independiente de que no las comparta.

-¿Prevalecerá el objetivo original de todas formas?

-Es importante que el Museo tenga la valentía de plantear temas que la sociedad no quiere ver y llevarlos a discusión. Transparentar conflictos y plantear nuevas preguntas, siempre apoyados por un trabajo profesional. Debe ser activo y no quedarse resguardado en la comodidad de lo tradicional. Tiene que hacerlo con respeto, pero debe ser valiente y dar ese paso para entendernos como país. Los museos son un foro, más que un templo de la verdad.

Ni ideologizado ni panfletario

Para Matte, “es importante cómo los contenidos se muestran al público; cuando se pone a adoctrinar es complicado. Aunque debe tomar decisiones curatoriales que deben estar expresadas y manifestadas, para que la gente sepa que hubo una decisión curatorial”, señala.

-Una de las prioridades será revisar el tema indígena, ¿no?

-Es que en la historia de Chile hay un montón de temas, como la división de los o’higginistas y los carreristas, que es un clásico. En el tema indígena, por ejemplo, hay una ignorancia tremenda sobre el tema de nuestras culturas originarias. Se entiende: hubo una guerra de cinco siglos y de ahí hay una mirada negativa hacia el tema. Pero, a la vez, todos tenemos sangre indígena. Son temas incómodos y que no se han querido tratar. Y el Museo puede hacer un aporte.

-La cosa es que no sea panfletario ni ideologizado. Por eso es importante la autonomía del Museo. Tiene que haber una independencia. Por eso la Dibam tiene un gran mérito que nos hace sentir protegidos con respecto a la contingencia. Esa libertad hay que ejercerla y ser activo. No hay que evitar los conflictos, sino que utilizar esa autonomía bien.

-Y para abordar el Golpe de Estado, ¿cual sería el camino para abordarlo?

-Nosotros estamos enfrentando el tema de los 40 años del Golpe y el termino de la UP a través de una exposición donde cedemos la palabra a los ciudadanos comunes y corrientes que vivieron este acontecimiento. Creemos que el Museo genere espacios para que los testigos puedan dar directamente su testimonio. Sentimos que el debate estaba monopolizado por los grupos políticos y los medios, cada cual con su línea particular. Sin embargo, con las personas que lo vivieron, se puede apreciar a un nivel muy profundo y conciliadora de lo que ocurrió en el país.

El director del MHN dice que este tema quieren efectivamente abordarlo en el futuro, tomando las diversas visiones que existieron. “Pero hay hechos objetivos que el Museo no puede subjetivizar tanto”, aclara. “Hay que entender lo que pasaba en el país y que hicieron tomar ciertas decisiones, pero sin relativizar valores absolutos como el respeto a la vida”.

-Es una gran responsabilidad dirigir el MHN…

-Pero hay que desdramatizar. El Museo es una voz más, no el juez de la historia y el constructor del único gran relato de la historia de Chile. Habrá tantas miradas como curadores y, además, en 10 años será distinta, seguramente. Lo que pasa es que algunos creen que Chile está completamente inventado cuando hay que repensarlo siempre.

Lo que se viene…

Tras la exposición relacionada con el Golpe (ver recuadro) en octubre se inaugurará en la Sala Metro la exposición Tierra de oportunidades: Chile y California, sobre las particulares relaciones que han existido entre estos dos territorios. En noviembre, la exhibición permanente del Museo será intervenida por artistas de primer nivel que harán una relectura a piezas históricas y patrimoniales que forman parte de la muestra sobre la historia de Chile.

El 25 de ese mes, el MHN abrirá sus puertas hasta las 24 horas, como parte de la iniciativa Museos de Medianoche . Finalmente, se publicará la tercera parte de la serie de libros de pequeño formatosobre las colecciones del Museo , ahora dedicadas a zapatos, carteras, relojes y medallas latinoamericanas.

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