Thomas Frank, historiador y periodista: “El «entertainment» es totalmente responsable del ascenso de Donald Trump”

El autor de Listen, liberal o ¿Qué pasa con Kansas?, analiza al personaje que tiene con los nervios de punta a demócratas y republicanos.

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Por Juan Carlos Ramírez F.  (23 de mayo 2016, La Segunda)

“Guerras culturales”. Ese es el concepto acuñado por Gramsci pero inesperadamente reflotado por su opuesto político: el republicano Pat Buchanan en la convención de su partido en 1992, que nominó a George Bush para la reelección. Él asoció las “culture wars” a todos los debates valóricos: matrimonio gay, aborto, mujeres en las FF.AA. En el fondo, llamaba a pelear con los demócratas desde la cultura, en vez de la economía o política dura, para hacer a “America” grande de nuevo.

Esas batallas son uno de los temas que obsesiona al periodista e historiador Thomas Frank (1965) para explicar, como en su último libro, el auge de la derecha conservadora y la desconexión de los liberales con la ciudadanía (“Listen, liberal”, 2016).

Mientras en Chile se viraliza como hashtag o posteos en sitios como Noesnalaferia el concepto “Facho pobre” (gente de bajos sueldos, pero que defienden el neoliberalismo), Frank es capaz de profundizar el equivalente en EE.UU.

“La posición económica de la clase trabajadora se ha ido deteriorando por décadas. Y el Partido Demócrata, tradicionalmente asociado a ellos no ha hecho prácticamente nada al respecto… No son capaces de reconocer una crisis, ya que implicaría culpar a Obama, que ha sido un Presidente que dista mucho de lo perfecto”, explica desde Washington.

Frank cree que los demócratas están centrados en las “identity politics” (género, discriminación positiva) y no en cosas más concretas como por qué no hay trabajo. Y eso hace que los trabajadores sean más receptivos al discurso republicano que relaciona las crisis con la pérdida de la cultura tradicional y cristiana del país. “La cultura, no la economía. Ese es el secreto de las «guerras culturales» estadounidenses”.

 

La sospecha hacia extranjeros es una fea y antigua política de los EE.UU. La intolerancia y el nacionalismo han estado aquí desde siempre. Además, cierto tipo de estadounidenses aman a los matones.

 

“Tendrá que disculparse”

-¿Es el fenómeno Trump una cosa transitoria o consecuencia del populismo en la línea de Buchanan?

-En algunos aspectos, es algo tan antiguo como este país. La sospecha hacia extranjeros es una fea y antigua política de los EE.UU. La intolerancia y el nacionalismo han estado aquí desde siempre. Además, cierto tipo de estadounidenses aman a los matones. El discurso de Trump es novedoso también. Se ha acercado a la clase trabajadora con temas como romper nuestros acuerdos de libre comercio. Por eso el Partido Republicano está tan enojado. Ellos son fieles hasta la médula del libre mercado. Y él no.

-¿Cuánto se debe a la situación económica actual?: desindustrialización, baja de empleo, bajos salarios.

-Trump es definitivamente una respuesta a los tiempos difíciles. Las regiones que han votado por él más fuertemente son lugares que han sido desindustrializados y económicamente arruinados (Mississippi, Tennessee, Alabama).

-Si finalmente resulta elegido, ¿crees que tendrá la habilidad política para negociar con su oposición, dentro y fuera de su partido?

-Con tal de ser Presidente, Trump tendrá que hacer la paz con los líderes tradicionales del Partido Republicano. También tendrá que disculparse de alguna manera con los numerosos grupos étnicos que ha insultado en estos meses. Hasta ahora no ha dado muestras de esto. Podemos predecir, con seguridad, que si continúa así, será difícil que gane.

“Nacionalista y matón”

-Dada la historia de los EE.UU. en América Latina, ¿debemos estar preocupados ante una eventual Presidencia?

-Él es un nacionalista y un matón. Y lo que ha dicho sobre México y los mexicanos es alarmante e ignorante. A él le gusta presumir de que va a ser más duro en las negociaciones con otros países. Pero también ha criticado las administraciones anteriores por ser muy veloces al utilizar la fuerza militar. Algo que suena bien. Pero no tenemos nada claro con él, porque cambia de pensamiento todo el tiempo.

-¿Hasta qué punto son responsables los medios en la construcción de su popularidad?

-Los principales medios políticos parecen odiarlo. The Washington Post hace tres o cuatro artículos al día para denunciarlo o burlarse de él. Pero el entertainment es totalmente responsable de su ascenso. Desde hace décadas han mitificado a este hombre y su narcisismo colosal. Les encanta la idea de un multimillonario bocón, pero que no dice nada. Los medios de N.Y. lo han presentado como genio de los negocios durante décadas.

Contracultura y política

Historiador y periodista.

Columnista del NY Times, The New Republic, Harper’s y Le Monde Diplomatique, entre otros. Ha escrito sobre por qué la clase trabajadora vota por los ultraconservadores (“¿Qué pasa con Kansas?”, 2007) y cómo los publicistas influyeron en la contracultura de los 60 (“La conquista de lo cool”, 1998).

Vive en Washington.

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