Megan McDowell, traductora de Zambra cuenta el embrollo de versionar el “huevón” en EE.UU

Por Juan Carlos Ramírez F. (5 de agosto de 2016)

En el último tiempo en EE.UU. los traductores se están volviendo tan importantes como los autores. Al punto que su nombre aparece destacado en el libro. Eso le pasa a Megan McDowell (37) y su trabajo con Alejandro Zambra.

Su nombre figura en el recién lanzado “Multiple Choice” (Penguin, 2016), versión anglosajona de “Facsímil”. O en “My documents” (2015, McSweeney’s en EE.UU. y Fitzcarraldo en Inglaterra). También en Amazon y en reseñas en los medios como el NY Times.

Empezó a traducirlo cuando estaba haciendo su magíster en Texas. “Le escribí para pedirle permiso para traducir «Bonsai» para un taller de traducción, con la intención de tratar de publicarlo después”, cuenta esta norteamericana que se instaló en Ñuñoa hace apenas tres meses, con su gata blanca y su iMac.

Pero como ya estaba siendo traducido, el escritor le mandó “La vida privada de los árboles” (2007). “Me encantó. Cuando terminé el programa lo mandé a editoriales; proceso que tardó años”. Finalmente, la editorial Open Letter la aceptó con el nombre de “The private lives of trees” (2011). “Desde entonces traduzco todos sus libros”, dice.

Entre sus hitos está que “Ways of going home” (Farrar, Straus and Giroux, 2013), traducción de “Formas de volver a casa” (2011) ganó el PEN Award a la mejor traducción. Y ahora formará parte del programa nacional de fomento lector para bibliotecas y organizaciones The Big Read. Será el primer libro traducido, junto a otro de China.

Ella reconoce que se ha vuelto una especie de experta en traducir a los chilenos. “Ahora las editoriales me llaman cuando quieren traducir a alguno”. En efecto: ha trabajado con novelas de Álvaro Bisama (“Dead Stars”), Arturo Fontaine (“La vida doble. A novel”) y Lina Meruane (“Seeing Red”), junto a relatos para revistas de Juan Pablo Roncone y Juan Emar.

Pero su trabajo también tiene mucho de creación. Sobre “Multiple Choice” explica: “Si comparas el libro con el español tienen cosas bastantes diferentes. Con Alejandro escribimos nuevos ejercicios porque era imposible traducir algunos. Y ahí era imprescindible la confianza. Fue una experiencia muy linda”.

Erizos, piures y escritores

Megan se crió en Kentucky leyendo “literatura basura”: terror y detectives. Estudió literatura inglesa e hizo la práctica en la editorial Dalkey Archive de Chicago, que publican textos experimentales y traducción, desde Perec a David Markson. “Era un tiempo cuando todos los libros parecían tener algún secreto, algo precioso y valioso, y que podía ganarlo para mí misma al leerlos. Era mi forma muy subjetiva de aprender sobre el mundo”.

Ahí decidió volcarse en la traducción. Se puso a aprender español “en serio” (“con películas, radio y libros”). Y se dio cuenta que viajar no era suficiente.

“Un muy buen amigo había vivido en Valparaíso y me convenció que Chile la llevaba. Así que vine y rápidamente me enamoré del país. Viví aquí tres años, aprendí el idioma, y volví a EEUU para hacer un magíster en traducción literaria”.

-¿Qué tiene Chile que no tiene EE.UU.?

-Erizos y piures. La paila marina me parece prodigiosa. ¡Y los autores chilenos! Vivir aquí me obliga a seguir aprendiendo. Muchas traducciones sufren de ser solo un ejercicio intelectual. Es importante, pero no lo es todo. Es, de alguna forma, recrear el libro para nuevos lectores.

-¿Cómo es tu política de traducción? ¿Prefieres “chilenizar” el inglés?

-No tengo política. Tomo cada caso individualmente. Es verdad que uso la palabra huevón varias veces. Mi misión es que huevón llegue a ser tan conocido entre lectores gringos como algunas palabras mexicanas tipo “pinche” o “cabrón”. Lo más común es traducir huevón como asshole o man. Pero no siempre sirven. Hay que contemplar qué es lo que realmente quiere decir ese huevón ahí. Tampoco acepto todos los encargos. No quiero sonar pesada, pero me mandaron para que revisara una novela fantástica… ¡Y era tan predecible! No había desafío.

-¿Por qué hay tanta resistencia en EE.UU. hacia los textos traducidos?

-Es como la gallina o el huevo: ¿los lectores no leen libros en traducción porque las editoriales no los publican mucho? O ¿las editoriales no los publican mucho porque los lectores no los compran? No hay una cultura de leer la literatura en traducción. Los lectores se sienten perdidos cuando enfrentan un libro de otro país. Y se quedan con lo que conocen: escritores gringos. Lo realmente preocupante es el modo xenofóbico y dogmático que prevalece en algunas regiones geográficas de mi país. Es terrorífico. No estoy diciendo que si todos leyéramos más literatura en traducción, no podría ganar Trump. Pero…¡sí, estoy diciendo eso!


Sus favoritos
“Avíspate rehuevona”
-Nómbrame tus expresiones favoritas del “chileno” y como la adaptas al inglés.

-Con unos amigos el otro día nos pusimos a traducir chilenismos literalmente. La verdad es que estábamos un poco arriba de la pelota (above the ball), y lo pasamos chancho (we spent pig). Bueno, soy coleccionista de esos “más que” dichos: Más nerviosa que monja con atraso, más puntual que novia fea, más peligroso que peruano haciendo mapa. Mientras más políticamente incorrecto, mejor. Pero mi expresión favorita es “No huevís la huea ‘po, huevón”. Cuando lo escuché me pareció realmente maravilloso. No se puede hacer algo así en inglés, no hay una palabra que cumpla con ser verbo, objeto y sustantivo a la vez. Es la expresión más chilena que conozco. También me gusta “avíspate, rehuevona”. Me lo digo a mí misma con frecuencia.

link

ap2vt8k7

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s