“Facebook es un gran templo nihilista”

El profesor radicado en Valdivia llega a Puerto de Ideas para hablar de cómo la red social nos ha engañado a todos.

Profesor y escritor Vicente Serrano ,Thursday 05, 09, 2013. (Noticias UACh / Universidad Austral de Chile, Alejandro Sotomayor)

Por Juan Carlos Ramírez F.  (20 de septiembre 2016, La Segunda)

Fue una amiga la que convenció al filósofo español Vicente Serrano de que reactivara su cuenta de Facebook. El le hizo caso.

“Me quedé sorprendido de la intensidad y de la exigencia de la red”, dice desde Valdivia, ciudad donde es profesor (ver recuadro). “Fueron apenas 3 meses de actividad, pero suficiente para sentirme urgido a reflexionar sobre lo que estaba viviendo: una necesidad casi catártica”.

Así nació “Fraudebook” (Plaza y Janes, 2016), libro que lo traerá a Puerto de Ideas el 12 de noviembre, a las 12:30 en el Duoc UC de Valparaíso, para profundizar sobre su tesis del “capitalismo afectivo”. Es decir, cómo a partir de la soledad y la ansiedad del hombre moderno, se encontró una forma de volverlo modelo de negocios.

“Estamos ante una gran comunidad que ocupa el espacio tradicional de la religión, que congregaba a su fieles, pero en la medida en que el principio dominante es el de la mercantilización de lo afectivo estamos ante una especie de religión del capitalismo. Facebook es como un gran templo nihilista”.

-¿Cómo se manifiesta ese nihilismo?

-Nietzsche ya hablaba de la desvalorización de todos lo valores, que era paralela a la muerte de Dios. Por tanto es el correlato de esa religión capitalista que ha seguido a la muerte de Dios. En una sociedad donde domina esa ansiedad, Facebook expresa muy bien ese nihilismo que Nietzsche anunciaba. La nada de la comunicación por la comunicación, el vaciamiento de la amistad sustituida por la pulsión narcisista del me gusta, la invasión de la intimidad por un deseo que se articula mediante la acumulación y en el que los afectos son arrastrados por el movimiento de circulación de las mercancías y convertidos en una mercancía.

Animales sociales

El Académico se pregunta si estamos ante una verdadera relación/comunidad o sólo un sucedáneo. “En mi ensayo me decanto por esto último. Yo argumento a partir del carácter de falsedad del concepto mismo de amistad y de biografía, que son centrales en la estructura de Facebook. Bajo esa aparente congregación que se nos ofrece lo que hay es una nueva forma de aislamiento”.

“Mi hipótesis es que el usuario de Facebook inserta su vida afectiva en una maquinaria productiva.Eso está muy bien y es legítimo en una empresa, pero al trasladarlo a la intimidad y la amistad, convierte ambas cosas en mercancía y en la mayoría de los casos sin ser conscientes de ello”.

-Evgeny Morozov habla de la “uberización del mundo”, donde el modelo de negocios de Uber transforma a sus trabajadores en clientes. ¿Es lo que le pasa a Facebook?

-Facebook nos dice que nos ofrece un servicio que es gratis y lo será siempre, pero a cambio de ese servicio se paga un precio del que no hay tanta conciencia: ofrecemos nuestra vida afectiva. Rifkin habla del eclipse del capitalismo y utiliza la noción de prosumidor, un consumidor que es a la vez productor. Pero curiosamente esa misma figura, desde la que se propone una economía colaborativa que supuestamente pondría fin al capitalismo, es la que denunciaba Foucault como empresario de sí mismo al denunciar la evolución del neoliberalismo.

Caramelo envenenado

Para Serrano “nuestra vida íntima es estructurada y uniformizada por un dispositivo que acaba afectando nuestra propia identidad, nuestros hábitos, instalándolos en un imperativo de la comunicación por la comunicación, articulando nuestra forma de relacionarnos con los otros. Y esto es especialmente peligroso en los más jóvenes que han nacido ya con ellas”.

“La pregunta es si no estamos ante un caramelo envenenado -puntualiza-, ante algo que bajo la apariencia de hacernos más libres en realidad nos somete más y mejor. Si mi hipótesis es correcta, es decir, si estamos ante una máquina mediante la que el capitalismo ha accedido a la esfera de los afectos para articularlos desde la ansiedad característica de la producción, esta aparente victoria de la libertad es pírrica”.

-¿Es un camino sin salida?

-Siempre hay una salida. Un primer paso es tomar conciencia de que ese dispositivo aparentemente inocuo, no lo es tanto. Facebook apenas tiene algo más de una década de vida y se necesita tiempo para descubrir los efectos. Es una gran máquina de generar riqueza. Eso en sí mismo no es malo, pero hay que saber que lo que pasa por ser una simple red de comunicación son muchas más cosas, como el uniformizar conductas y mercantilizar los afectos. Y eso va quedando cada vez más claro. En todo caso, los humanos estamos siempre ante el reto de qué hacer con nuestras vidas y qué hacer con los artefactos que fabricamos.

-¿Sientes que las relaciones personales se vuelven más planas y unidimensionales en las redes?

-Tan planas como la biografía de Facebook o el reducir lo humano a la simple adhesión mediante un like . Tan planas como el supuesto origen de Facebook, surgido en un contexto de universitarios.

-Teorícos como Pablo Arrieta, defienden el modelo de comuicación generado por las redes.

-Es cierto que nunca hubo una herramienta de comunicación como ésta. Con las redes se ha hecho real la vieja metáfora de McLuhan acerca de que el medio es el mensaje. Una comunicación que se constituye en un fin en sí mismo, al margen de los contenidos, se parece demasiado a otra cosa, a la circulación de mercancías.

-¿Se puede hackear esta dependencia a las redes?

Si por hackear te refieres a burlar sus efectos yo te diría que no. No si lo usas como herramienta personal. Hay usuarios más prudentes y sensatos que otros, como en todo. Si lo usas como herramienta profesional o mercantil, no hay mayor problema, porque no hay dependencia. El problema es la vida personal, porque en ese contexto no hay término medio. La red es muy exigente y no te da descanso.

“Gané limpiamente” – De Múnich a Valdivia

El académico lleva 6 años instalado en Valdivia. Estaba en el instituto Cervantes de Múnich cuando supo de una convocatoria de la U. Austral.

“Para mi sorpresa, gané limpiamente y en un concurso transparente, algo que no es tan frecuente en los hábitos académicos españoles”, dice.

En Chile, ya como profesor titular, obtuvo el premio de ensayo Anagrama por “La herida de Spinoza” (2011).

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