El fletero de las momias

Es el único chileno experto en vuelos de obras de arte: Llevó una momia chinchorro a Tokio y ahora trasladará la expo de Gil de Castro al Bellas Artes.

Por Juan Carlos Ramírez F. (7 de abril 2015, La Segunda)

En 2013, una Momia Chinchorro de 7 mil años viajó desde el Museo de Historia Natural de Valparaíso a Japón. Fue solicitada por el Museo de Ciencia y Naturaleza de Tokio para la muestra “Great Journey, el viaje de la humanidad”. El escándalo en el país fue tremendo: Diversos museos y especialistas nortinos advirtieron sobre lo extremadamente delicado y la “barbarie cultural” que implicaba el traslado.

Francisco González-Vera era el único relajado con la situación: Con dos décadas de especialización en el transporte de piezas delicadas tiene nervios de acero. Él dirige el área “Fine Arts” de la empresa Vipack especializada en “moving” , es decir, el traslado intercontinental de objetos de valor, desde joyas hasta una casa entera.

Después del viaje a Tokio le tocó trasladar las piezas de la Expo África, que llegó al Centro Cultural Palacio de La Moneda, a fines de ese año. Y ahora estuvo a cargo de las obras de la exposición de José Gil de Castro (Ver recuadro).

“Hubo que crear conciencia entre los que manipulan el equipaje en los aeropuertos porque lo que están moviendo es arte y no simples cajas. Cuando nos ven, nos dicen: ‘¿Quién es el artista, cuánto cuesta?'”.

El empujón de Balmes

Estudió pintura en la Escuela de Arte de la UC en los años 80. Su primera aproximación al embarque de arte fue con la llegada de unos fondos del Museo de la Solidaridad Salvador Allende a Chile. Su profesor José Balmes lo invitó a ver el desembalaje de las obras, que llegaron primero al MNBA, cuya directora era Carmen Waugh. “Allí alucino viendo obras originales que llegan por primera vez a Chile. Miró, Vostell, Valerio Adami, Joan Brossa, Cesar y muchos más”.

Tras hacer clases, viajar a Europa y estudiar un doctorado en Barcelona, Balmes lo invita a trabajar con él en el Museo de la Solidaridad. Y así, empieza a vincularse con el traslado de obras a Brasil, Turín y dentro de Chile, a través Vipack Chile (propiedad de Angela Moreno Mac-Kay), en la cual trabaja en la actualidad. Ellos ya habían manejado las piezas mexicanas con que se inauguró el Centro Cultural Palacio de la Moneda.

“Había que asumir el desafío de mover por el mundo obras de mayor envergadura tanto patrimonial como monetaria. Hay que destacar que estamos en el sur del mundo y no es fácil moverlas”.

Momia viajera

“Lo mejor fue el desafío de elaborar contenedores que permitan transportar la momia”, recuerda González-Vera. Se elaboró una propuesta. Dos áreas -Fine Arts y Operaciones- revisaron el material que garantizara un envío seguro de material arqueológico. Se hizo un diseño. Se reunieron con el Centro Nacional de Conservación y Restauración (CNCR) quienes explicaron las particulares características de la momia y su fragilidad. Jacqueline Elgueta fue clave, al diseñar un contenedor-exhibidor de la momia. “Viajó en una especie de muñequita rusa: un contenedor dentro del contenedor. Dos cajas principales y una de la línea aérea”.

Cuenta que eso era lo más importante. “No tan sólo la humedad y la temperatura con la cual debía viajar la momia, sino el estrés mecánico que sufriría al ser trasladada”.

Un agente japonés que trabaja con la institución les hizo el enlace. Así, la momia voló de Chile a París. Estuvo 12 horas en bodegas de Air France como carga valorada. Después, cambio de avión y 12 horas más hacia Tokio.

“Una cosa divertida es ver las obras antes que nadie en Chile. Yo me río y por eso, casi nunca voy a las inauguraciones”.


Gil de Castro

El pintor de los libertadores

La expo de Gil de Castro se inauguró el 2 de abril y estará abierta hasta el 21 de junio. Gloria Cortés, curadora y asistente de dirección del MNBA, explica que una exposición de estas características despliega altas medidas de seguridad. “El proceso de traslado, seguros y montaje es el normal para este tipo de exposiciones que trascienden fronteras: embalajes que resguarden las obras durante el transporte aéreo; tramitación en aduanas y embarques; contratación de seguros “clavo a clavo” -es decir desde que se descuelga del muro del museo prestatario hasta que se cuelga en los muros de nuestro museo, y viceversa-; revisión de obras; comisarios, entre otros procesos, son parte del engranaje de gestión y producción de grandes muestras internacionales como es la de Gil de Castro”.

“Esta exposición es la más grande realizada en nuestro país y reúne por primera vez la producción artística de José Gil de Castro realizada tanto en Perú como en Chile. Visualizar toda esa producción, nunca antes vista como conjunto, permite entender y adentrarse en los procesos no sólo históricos de nuestro continente, sino también sociales y artísticos. En este sentido, el retrato se establece a partir de la autoconciencia de clase, de pertenencia a un estamento y la certeza de la habitabilidad de un territorio y su geografía cultural. Y esos temas son especialmente contingentes hoy en día y están en constante cuestión y construcción”.

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