GUATAMAN

El próximo jueves llega a los cines la segunda obra del director de la celebrada Promedio rojo. Acá el realizador conversó de superhéroes perdedores, de chaqueteo chilensis y de su amigo Jodorowsky.

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Por J.C. Ramírez Figueroa (14 de diciembre 2008, La Nación Domingo)

Al principio de “Santos”, su protagonista Salvador Santos, lanza un cómic frente una sala llena. El tipo es pelado, bajito, gordo y usa lentes de marco grueso. Pero parece un ganador. Hasta que un fan más gordo que él lo enfrenta.

“Soy Harry de Sobras.com. ¿Su éxito se debe al talento o al mecenas?”. Silencio. Salvador lo mira y le contesta irónico: “A mi mecenas, por supuesto”. Después, su novia Laura (Elsa Pataki), le dice que deje de quebrarse, que se está olvidando de ella.

“¡Llevo toda una vida peleando por esto!”, le responde. Y justo todo el edificio explota.

En los cuarteles centrales de Sobras, cerca de Eliodoro Yáñez, en Providencia, hay cientos de instantáneas de la película y sus actores. Están felices. López se echa hacia atrás del sillón y dice que sí, que es obvio que hay autobiografía en su película. Pero también otras cosas importantes: “Su protagonista hasta el último minuto se niega a ser superhéroe. A diferencia de las películas gringas donde dicen que sí al tiro. Acá el tipo duda en aceptar. Intenté torcer el género y reírme un poco, pero con cariño”.

SEXO POR SEGUNDA VEZ

A pesar de la increíble estética, efectos especiales (“Y algunos todavía creen que seis millones de dólares es mucho, cuando ‘Juno’ costó diez. Y allá no explota nadie ni hay dimensiones paralelas”) y escenas delirantes, “Santos” es oscura, compleja y a ratos, rabiosa. Como si fuese una película de Ignacio Rodríguez, el protagonista de “Promedio Rojo” (2004).

“‘Promedio Rojo’ fue perder la virginidad. ‘Santos’, es el sexo por segunda vez. Hay menos sorpresas y también inocencia. Pero siempre está la sensación de poder cagarla aunque ya lo hayas hecho. ¿Cachái?”, explica.

Pero lo que más le interesa es que la película al fin se vea acá. “Ha sido exhibida tanto afuera, que necesito mostrarla en Chile, porque acá nació. Así como ‘El laberinto del fauno’ es una película mexicana, yo creo que ‘Santos’ es profundamente chilena, a pesar de haberse filmado en tantas partes (España, Japón).

Es el punto de vista lo que la nacionaliza. En una película de superhéroes gringa, el personaje acepta los superpoderes. Acá, en cambio, está la idea del personaje fracasado atrapado por una película de efectos visuales. Acá la ficción supera a la ficción. Es como yo cuando salgo con una chica guapísima, siempre pienso que se equivocaron en el casting”.

Y aunque cree que seguramente muchos pensarán que su nueva cinta es como “Chapulín Colorado, la película”, dice que ésta es “una película de aventuras que intenta romper con los arquetipos de los personajes. Por ejemplo, qué pasaría si en ‘La guerra de las galaxias’, Luke Skywalker se niega a entrenar porque prefiere salvarse él. O qué pasaría si pasara un huevón diciéndome que tengo que salvar al mundo. Yo le diría que ni cagando”.

De hecho, “Santos” desarrolla la negación del llamado a la aventura hasta el límite. “Hacer que los personajes sean todo lo contrario a lo que uno espera”.

El realizador piensa que hacer “Santos” ha sido el proyecto más complicado de su vida. Perdieron plata, la posproducción se estiró y lo que iba a terminarse en un año demoró cuatro. “Es nuestro Fitzcarraldo digital”, concluye, en referencia a la demencial película que Werner Herzog filmó en Sudamérica y tuvo que terminar escopeta en mano.

EL AMIGO JODO

En 1996, cuando tenía apenas doce años, López mandó un manual se supervivencia escolar al suplemento “Zona de Contacto”. Parecía escrita por un adulto y salió publicada, indicando la edad del autor. Después propuso una columna, llamada “Memorias de un pingüino” (base de ‘Promedio Rojo’) y comenzaron los problemas.

Lo echaron del colegio por reírse de sus profesores, varios compañeritos se picaron, conoció tipas que le romperían el corazón, grabó cortos, montó el sitio Sobras.com con el lema “Lo que a nadie le interesa”.

El director se cuelga en los recuerdos. “Pasó todo rápido. Antes que estuvieran de moda los blogs nosotros ya teníamos el diario de rojade de ‘Promedio Rojo’. Y organizamos el Sobras Film Festival. Hasta pingüino tuvo su sitio web el ’96. Algunos han olvidado todo eso”.

Cortometrajes como “Florofilia” o “Pajero” (no lo dejaron entrar a su propio estreno porque era para mayores de 18), reuniones con altos ejecutivos o columnas en primera persona escandalizaron a muchos.

“En este último tiempo ha sido importante Alejandro Jodorowsky. Nos mandamos películas y conversamos por teléfono. Sueño con filmar ‘Los Metabarones’. El asunto es que me explicaba el origen del chaqueteo.

En un país autoritario y ordenado como Chile, a cualquiera que se eleve un poquito los otros le empiezan a tirar las mangas de la chaqueta para aterrizarlo. Por eso acá la gente se pone contenta con los fracasos del otro. Porque así todo se mantiene normal, al mismo nivel, sin la exigencia de superar al que se eleva”, dice, haciendo el gesto de quienes bajan a otro agarrándole la chaqueta.

-Y tú con tanta invitación para filmar en Estados Unidos y poder desarrollar una carrera en ese mercado, ¿no tienes pensado irte?

-Yo quiero quedarme acá. Traer inversionistas, mostrar el país, desarrollar mi trabajo.

-Quizá el problema de tu generación es que todos quieren ser famosos.

-Es cierto. El problema es que ser famoso es una mierda. No sirve para nada.

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